Bienestar
La práctica de respiración conciente

“Inhalo Vida y Salud, Exhalo Tensiones” 

Parece mentira que el recurso más maravilloso y accesible con que contamos los seres humanos para el restablecimiento de la salud y el equilibrio de nuestro sistema psico-fisico-emocional sea tan poco utilizado y, en ocasiones, ignorado. 

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Conocé más sobre la Respiración Conciente 
 

Respirar es algo sencillo, tal vez sea por esta misma razón, que lo percibimos carente de valor. El cuerpo sabe cómo debe respirar para asegurar su supervivencia básica. Cuando esta función está bloqueada, limitada o inhibida por alguna situación de estrés o por un hábito de respiración inadecuado la unidad psico-fisico-emocional que somos resulta afectada alterándose entre otras cosas los ciclos del sueño, el nivel de energía, la memoria, la concentración o la templanza emocional. 

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La manera en que respiramos tiene efectos importantes en la salud 
 

Es preciso ser un observador sensible de los procesos del cuerpo y fundamentalmente de la respiración para abrirnos a la vida de manera plena y amorosa. A diferencia de lo que estamos acostumbrados a creer, la vida sucede en el cuerpo, no en las interpretaciones que hace la mente con relación a lo que sucede en él.

Cuando cambiamos nuestro enfoque logramos una mirada integradora y transformadora de la realidad y lo que es lo mismo decir de nosotros mismos, revelándose de esta manera nuestro potencial como co-creadores de la vida que queremos vivir. Cierto es que no elegimos lo que nos pasa en la vida ni tampoco nos sucede aquello que queremos pero sí podemos elegir cómo queremos transitar aquello a lo que nos toca “poner” el cuerpo, la mente y la emoción, y para ello precisamos pulmones sanos, fuertes y nutridos. 

Seamos o no conscientes de ello la respiración ha sido, es y será por siempre el nexo vital y natural entre el cuerpo físico, la mente y nuestras emociones. Al hacernos conscientes de nuestra respiración, tenemos la oportunidad de darnos cuenta de cómo respiramos, y a partir de ese registro personal hacer los ajustes que nos permitan normalizarla para restablecer nuestro equilibrio psico-físico-emocional. La mayor parte del tiempo no somos conscientes de nuestra respiración. De hecho, ella se desarrolla de modo involuntario, natural y espontáneo comandada por el centro nervioso de la respiración ubicado en el bulbo raquídeo.

Paradojal resulta, -aquí el potencial como co-creadores de la vida que queremos vivir- que, la respiración es la única función fisiológica que puede ser regulada conscientemente. Al menos por un tiempo puede quedar bajo el comando de nuestra voluntad, por lo cual es, a la vez, un proceso involuntario y voluntario.

Tal es la importancia de la respiración como normalizador y equilibrante de nuestro ser que disciplinas antiquísimas, milenarias, como el Yoga, se sostienen sobre ella como pilar basal de la práctica. De tal forma, un cambio positivo del modo en que respiramos permite modificar positivamente trastornos físicos, emocionales y psíquicos lógicamente no deseados.

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Tipos de Respiraciones.
 

Es posible diferenciar tres tipos de respiraciones según el área del cuerpo mayormente involucrada en el movimiento respiratorio. 

Previo a entrar en cada una de ellas, resulta vital presentar al diafragma como soporte y músculo principal de la respiración: es una malla elástica que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal. Cuando la respiración es óptima (Completa, Baja, Diafragmática o Yóguica para aquellos que sean practicantes), y durante la inhalación, el diafragma desciende sin restricciones ni limitaciones completando de aire la parte baja de los pulmones, al mismo tiempo que relaja la tensión en la pared abdominal (habitualmente contraída, producto de los malos hábitos y el estrés), masajea los órganos bajos y el suelo pélvico. Al exhalar, el diafragma asciende hacia su posición natural, y un poco más también, donde junto con los pulmones, masajea suavemente al corazón vaciándose de aire para dar lugar al siguiente movimiento inhalatorio.

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La Respiración correcta es la Respiración Baja, abdominal o diafragmática:
 

En la cual el diafragma integra el movimiento de la respiración liberando tensiones y permitiendo una correcta nutrición de energía a cada célula y sistema del cuerpo.

“Un diafragma flexible, con un movimiento fluido, rítmico y constante es fundamental para la salud de todos los sistemas fisiológicos”.

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Respiración Media, intercostal o torácica:


Durante la inhalación se expande la caja del tórax por acción de los músculos intercostales contrayendo el abdomen privando de un intercambio pleno, completo.

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Respiración Alta o Clavicular: 
 

Al igual que la anterior, aunque más incompleta que aquella, es la respiración característica de los tiempos modernos en que las personas navegamos en situaciones de grandes demandas y exigencias cotidianas careciendo del conocimiento personal de técnicas que nos ayuden a liberar el estrés y activar la “respuesta de relajación del cuerpo”. En este caso, durante la inhalación, los hombros y las clavículas se tensan y elevan generando una entrada de aire totalmente insuficiente y por demás esforzada sin intervención del diafragma. Cuando se restringe el libre movimiento del diafragma se limita el volumen de entrada y salida de aire, el cambio de aire está completamente disminuido y la calidad de la respiración está comprometida, lo cual se refleja en una importante pérdida de vitalidad en la persona. 

Tanto la respiración media como la alta, practicadas por largo tiempo, producen ansiedad, nerviosismo, inestabilidad y falta de seguridad. 

Uno de los principales motivos por los cuales inhibimos el movimiento del diafragma es para “anestesiarnos”,”no sentir”, aquello que está sucediendo y que mi estructura considera como estresor por el simple hecho de desconocer que el principal “multiuso” que contamos para liberarnos del estrés social, emocional y de cualquier otro tipo, es la respiración. Al propiciar respiraciones completas todo el cuerpo recibe el intercambio y renovación gaseosa. Cada célula y cada sistema se beneficia y lógicamente, nuestro estado psicoemocional recibe los frutos de aquello. 

Somos una unidad somato-psíquica, de modo que cualquier acción positiva que efectuemos sobre el cuerpo y desde el cuerpo, tal es el caso de la respiración, repercute en igual medida en nuestra estructura psíquica emocional disolviendo patrones de angustia e inhibición.

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Ejercicio para tomar conciencia acerca de Cómo Respiro. 
 

Previo a la práctica prestá especial atención a las siguientes indicaciones: 

  • No respires de manera determinada. 
  • No busques controlar la respiración. 
  • No hagas respiraciones “importantes”. 
  • Dejá de lado la idea de cómo pensás que deberías respirar. 
  • Vigilá la mente crítica que desecha observaciones. 
  • Vigilá la mente ambiciosa que irrumpe para ampliar o profundizar la respiración. 
  • Vigilá la mente que juzga y califica la experiencia como buena o mala. 
  • Reconocé tu sentir. Recordá que no precisamos un crítico severo sino un observador sensible. 
  • En posición acostada, colocá una mano sobre el abdomen, debajo del ombligo y la otra sobre el esternón, en el centro del pecho. 
  • Localización: ¿dónde es más perceptible el movimiento de la respiración, en la parte inferior del cuerpo o en la parte superior? Una vez que percibas esto, separá los brazos naturalmente hacia los lados del cuerpo y dejalos descansar con las palmas hacia arriba. 
  • Origen: observá dónde comienza el movimiento de tu respiración. 
  • Frecuencia: ¿tu respiración es rápida o lenta? 
  • Ritmo: ¿reconocés alguna diferencia entre la duración de la inhalación y la duración de la exhalación? 
  • Profundidad: ¿sentís tu respiración profunda o superficial? 
  • Calidad: ¿Qué palabra utilizarías para describir tu respiración? ¿Es dificultosa, ampulosa? Dejá que surjan imágenes descriptivas si aparecen. 

Finalmente relajate por completo y dejá que tu cuerpo se confunda con el suelo. 

Centrar la respiración requiere energía. ¡Descansá! 

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Desde lo simbólico, la respiración así como los pulmones representan el intercambio con el mundo exterior. La capacidad de tomar de él lo que precisamos y dejar ir mediante de la exhalación -liberación de dióxido de carbono- todo lo que ya no necesitamos reiniciando así un nuevo ciclo de respiraciones.

Ser conscientes de nuestras respiraciones y aprender a navegar con ella dentro del cuerpo nos permite transitar del estado de angustia, ansiedad, miedo, inseguridad y estrés al estado de gracia, suavidad y contentamiento por estar en el cuerpo, por tener una experiencia plena y placentera de Sí mismo.

La respiración, natural, rítmica, pausada y fluida traslada esas mismas cualidades al sistema nervioso desactivando con ello la respuesta crónica de estrés reemplazándola por la respuesta de relajación en la que todo el cuerpo y la mente se percata de sensaciones agradables y placenteras volviéndonos más seguros, centrados y estables en nosotros mismos. Quien domina su respiración domina su mente. Sigamos respirando, avancemos con confianza y compromiso 

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