Testimonios
Cáncer de mama y actividades

 

Apenas me descubrí un pequeño bulto en la mama derecha, durante 2006, acudí al ginecólogo, quien me envió a hacerme una mamografía y una ecografía. Lo tomé con normalidad, pero las sensaciones de miedo y ansiedad recién aparecieron cuando fui a buscar el resultado de la punción que me hicieron después. Los doctores me comentaron que tenía que operarme, luego empecé con quimioterapia. Recuerdo que lo que más me atemorizaba era dejar de cuidar y proteger a mis hijas que, en ese momento, tenían 11 y 13 años. No podía dejar un minuto de preocuparme y mi mente solo estaba ocupada por este tema, pero al mismo tiempo pude empezar a pensar más en mí. 

Después de la quimioterapia, empecé a profesionalizar mi vocación y a estudiar diseño de interiores; en la facultad de Agronomía realicé cursos de jardines y diseño. Recibí varias consultas de clientes para diseñar sus jardines. 

Me recuperé bien y estaba feliz de haber terminado con el tratamiento. Pensé que estaba curada, pero en 2010 tuvieron que volver a operarme por unas microcalcificaciones que me detectaron en la mama derecha, donde me había encontrado el bulto pero no llegaron a ser cancerígenas. Al principio la noticia fue como un cachetazo, me sentía impotente. Me di cuenta de que necesitaba tener fe y rezaba un mantra para distraerme y relajarme. 

Empecé a hacer tratamientos alternativos para complementar mi parte emocional: practiqué la medicina antroposófica y me volqué a las cuestiones metafísicas. 

 

“ No elegimos lo que nos sucede pero sí podemos escoger qué hacer con aquello que nos sucede. ”

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