bienestar-banner
Redescubriendo nuestro sentido vital: Sentido de coherencia y felicidad

 

...

 

¿Cuál es el sentido de nuestra vida? ¿Cómo encontrar el camino para sentirnos plenos, felices? ¿Está demarcado y tenemos que descubrirlo? ¿O hay que construirlo? 

Mucho se ha escrito sobre estos temas desde distintas perspectivas. En estas líneas sugeriremos que es necesario acceder a lo que llamamos “un sentido de coherencia” en nuestras vidas como una forma de descubrir nuestro interior y nuestro lugar en el mundo. Pero veamos una pequeña historia que puede ayudarnos a comprender. 

Mariana fue la menor en su familia y como tal, siente que llenó las expectativas que sus padres tenían sobre ella, algo que no ocurrió con sus hermanos. Su padre abogado quiso siempre que uno de sus hijos heredara su profesión y su floreciente estudio jurídico, y ante el fracaso con los dos mayores, insistió y convenció a Mariana para que estudie derecho, a pesar de que ella siempre sintió una natural inclinación por las artes. La joven percibió que algo moría en ella cuando entró a la facultad de abogacía, según confesó luego. Algo similar le sucedió cuando se casó con su novio de toda la vida. Luego de largos años de noviazgo, la rutina y la desesperanza la invadieron. Pero nunca tuvo el coraje de examinar con profundidad sus sentimientos hacia su pareja, por lo que finalmente se casó antes de recibirse. Así las cosas, con los años comenzó a sentir que no se conectaba consigo misma, se sentía disociada de sus emociones y pensamientos, y su salud se marchitaba. A algunos síntomas gástricos asociados al estrés, se sumó la aparición de nódulos malignos en uno de sus pechos. Mariana sintió que todo se derrumbaba. Pero esta fue la primera oportunidad para poder detenerse y observar en qué punto se encontraba su vida en ese momento.

bienestar--_

Sentido de coherencia 
 

Aaron Antonovsky se enfocó en la gente que ha sobrevivido a situaciones extremas de estrés, tales como los campos de concentración nazi. En su opinión, mantenerse sano en tales circunstancias supone una especial capacidad para restaurar continuamente el propio equilibrio, en respuesta a su continua interrupción. Antonovsky llegó a la conclusión de que las personas que sobreviven a situaciones extremas de estrés tienen lo que él denomina un inherente sentido de coherencia sobre el mundo y sobre ellos mismos. Este sentido de coherencia se caracteriza por tres componentes que él llama: la comprensión, el adecuado manejo de situaciones, y el sentido. 

La comprensión hace referencia al “darnos cuenta”, al tomar conciencia de la situación que tenemos al frente de manera atenta, abierta y receptiva. 

Muchas veces percibimos situaciones determinadas con una actitud de poca penetración, con cierta superficialidad, y esto no nos permite tener una visión clara de lo que transitamos. 

Además de comprender lo que estamos viviendo, de darle el lugar y el alcance justo a las cosas, necesitamos aprender a manejar las situaciones de la manera más efectiva posible. 

Supongamos que comprendimos nuestro diagnóstico oncológico y además de pedir una segunda consulta al especialista, hablamos con nuestro clínico de confianza y leemos información seria y de base científica. Comprendimos lo que nos pasa. Pero ahora sobrevienen muchos cambios, entre los cuales están la licencia laboral que debo pedir, la organización del tratamiento y de las aplicaciones que debo realizar, las dificultades domésticas que mi tratamiento supone (quizá no puedo buscar a mis hijos a la escuela, realizar actividades que son importantes para la familia y para mí, por un tiempo), los trámites en la obra social y sobrevivir con el estrés emocional que debo afrontar y el de mis seres queridos. Mucho para transitar. 

 

La manera más amable y asertiva que encuentre de manejar estas situaciones, sin perder el control ni ahogarme en las presiones cotidianas, me dará la medida de manejo de mi realidad. 

Por último, el poder encontrar el sentido del sufrimiento momentáneo que la enfermedad me produce (quizá como un gran maestro que me ayuda a replantear la manera en que estoy viviendo y manejando mi estrés cotidiano) es crucial para poder valorar mi esfuerzo sostenido en cada paso que doy. 

Mariana aprendió gracias a su enfermedad a parar su ritmo frenético y a vivir más en consonancia con sus valores: logró mantener un tiempo para sí misma y no correr todo el día detrás de sus obligaciones y las de los demás. Tomó conciencia de que en su vida pocas veces había tenido el control de su camino, de que los mandatos parentales y la rigidez familiar habían menoscabado sus posibilidades de desarrollo personal y especialmente su capacidad de decidir. Logrando comprensión, manejo de sus obstáculos y sentido para su vida, adquirió un profundo sentido de coherencia que la ayudó a ser más feliz. Su felicidad pasa por sentirse viva cada día, por conectar con lo pequeño y simple que cada día le regala, al amparo de una mirada más sabia. 

Cantidad de colaboradores