25 de Octubre de 2018

Los desafíos en el tratamiento de la hemofilia

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Los desafíos en el tratamiento de la hemofilia
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La hemofilia es un grave trastorno hereditario de la coagulación de la sangre, que se caracteriza por la persistencia de sangrados difíciles de controlar, ya sean espontáneas o posteriores a un trauma menor. 

Los pacientes con hemofilia no tienen o carecen de la cantidad suficiente de ciertas sustancias conocidas como “factores”. Esto los lleva a sufrir sangrados prolongados, ya sea externos (ante una herida o cirugía), o internos, especialmente en articulaciones como las rodillas, los tobillos y los codos. 

Para evitar los sangrados, se suelen administrar concentrados del factor de coagulación deficitario, ya sea Factor VIII (hemofilia tipo A) o Factor IX (hemofilia tipo B). De esta forma, el paciente logra reducir los episodios de sangrados y tener una mejor calidad de vida.

Sin embargo, existe una gran amenaza para el tratamiento de la hemofilia. Se trata de la aparición de anticuerpos o “inhibidores” que reconocen a estos concentrados como extraños. Es una reacción inmunológica por la cual el organismo rechaza al tratamiento porque lo considera extraño y, por lo tanto, una amenaza.

En el caso de la hemofilia tipo A (la más frecuente), estos inhibidores del Factor VIII reducen la eficacia del tratamiento impidiendo que se restablezca la coagulación sanguínea. Contrarrestar estos inhibidores supone uno de los mayores desafíos para tratar la hemofilia, es por eso que Roche trabaja en el desarrollo de tratamientos innovadores para ampliar las opciones terapéuticas en este sentido.

 

La cascada de la coagulación

La formación de coágulos de sangre es un proceso de suma importancia, que permite detener las hemorragias. Se trata de un proceso en cascada, donde la falta o cantidad insuficiente de un factor detiene todo el proceso.

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¿Cómo coagula nuestra sangre?

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Presentamos a los inhibidores

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Perspectivas futuras para el tratamiento de hemofilia A

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AR/EMIC/1809/0027