5 de abril de 2018

El control de pólipos, la clave para la prevención del cáncer colorrectal

 

El 31 de marzo fue el Día Mundial de Concientización sobre Cáncer Colorrectal (CCR), que tiene una característica diferencial con respecto a otras enfermedades tumorales: en el 80 a 90% de los casos, aparece un pólipo (adenoma) en el intestino grueso, que puede crecer lentamente durante más de 10 años, hasta que se transforma en cáncer[1]. Esta lenta progresión permite la detección y posterior extirpación de los pólipos, lo que se denomina “prevención secundaria” del cáncer de colon.

Por esta característica, el cáncer colorrectal se puede prevenir, y en el 90% de los casos se puede curar si se diagnostica a tiempo, es decir antes de que la enfermedad avance y se disemine. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en materia de concientización: en Argentina es el segundo tipo de cáncer más frecuente (11,8% de los casos), después del cáncer de mama (16,8%), y el segundo más mortal: en 2015 causó más de 7,6 mil muertes, según el Instituto Nacional del Cáncer (INC)1. De hecho, la mortalidad está aumentando en el país: en los varones, hubo un crecimiento de 0,4% anual entre 2000 y 2015, mientras que en las mujeres a partir de 2012 aumentó un 2,3% anual.2

Para revertir esta tendencia, es fundamental seguir los controles médicos de rutina y recordar que tratar un pólipo es mucho más sencillo y con mayores posibilidades de cura que cuando se trata de un cáncer. Dedicarle tiempo a la prevención es, sin dudas, la mejor elección en materia de salud.

Cómo prevenirlo y/o detectarlo a tiempo

Para prevenir el cáncer colorrectal se pueden tomar distintas medidas:

a)  Chequeos:

A partir de los 50 y hasta los 75 años, es recomendable que todas las personas, aun quienes no tengan síntomas, se realicen chequeos regulares, incluyendo el test de sangre oculta en materia fecal inmunoquímico y la colonoscopía.

Quienes tengan antecedentes familiares o personales de cáncer de colon o pólipos deben consultar a su médico, ya que posiblemente deban realizarse estos controles antes que el resto de la población.

B)  Nutricionales:

Las principales recomendaciones son: consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas; disminuir el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal; ingerir productos ricos en calcio (lácteos); disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco. Además, es recomendable realizar ejercicio físico regularmente; evitando así también el sobrepeso. 

ZINC (AR/AVAC/1803/0004)