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Buenos Aires, 12.10.2016

Artritis reumatoidea: su impacto en la productividad y calidad de vida del paciente

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  • La Artritis reumatoide es una patología que afecta a más de 21 millones personas en el mundo. En Argentina son más de 400 mil las personas que la padecen. Según los especialistas hasta el 40% de los pacientes pueden ver afectada su productividad laboral debido a esta patología. 

 

Buenos Aires, xx de octubre de 2016. La artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad sistémica, autoinmune, progresiva y crónica que afecta principalmente las articulaciones de las personas. Se estima que afecta a más de 21 millones de personas en el mundo y cerca de 400 mil en Argentina[1]. La AR, por tratarse de una enfermedad sistémica, puede provocar también daños en otros órganos como el corazón, pulmones, ojos y la piel. De allí, la importancia del diagnóstico e inicio del tratamiento temprano.

Esta patología, de la cual se desconoce la causa exacta, puede afectar tanto a hombres como mujeres (su incidencia promedio es de 2.4 por cada 10 mil personas) aunque su incidencia es mayor en este último grupo. Mientras que la proporción en hombres es de 1.1 por cada 10 mil personas/año, en las mujeres es el triple.[2]  En cuanto a la edad, se estima que el mayor nivel de actividad de la enfermedad es entre los 20 y 40 años, crece a medida que pasan los años y luego de los 75 años decrece.

Entre los principales síntomas de la enfermedad se encuentran el dolor,  inflamación y rigidez articular en manos, pies, rodillas, hombros y cuello principalmente. Se sabe que las personas con AR inician con daño progresivo y permanente de las articulaciones desde etapas tempranas de la enfermedad, mucho antes de que los cambios como la deformación articular, sean visibles. Dentro de los 2 primeros años de la enfermedad, más del 70% de los pacientes tiene evidencia radiológica de destrucción articular.

En este sentido, uno de los síntomas que más preocupa a los pacientes y a los profesionales de la salud es el dolor crónico. No sólo por el dolor en sí mismo, sino por cómo este impacta en la calidad de vida, estado anímico y productividad del paciente. Este dolor persistente puede generar sensaciones como enojo, frustración, impotencia y ansiedad, y afectar de esta manera la rutina de los pacientes, quienes intentan eludir el malestar evitando ciertas actividades que pueden resultarles dolorosas como encuentros fuera de su casa e ir a trabajar entre otros.

 

En el marco del Día de la Artritis Reumatoidea que se celebró a nivel mundial el pasado 12 de octubre, más allá de concientizar respecto de cuáles son los principales síntomas a los que tenemos que estar alertas,  la importancia de llegar a la consulta médica de manera lo más temprana posible y el inicio del tratamiento de manera integral tan pronto lo indique el profesional médico, también es importante poner en  foco en otro aspecto del que no se habla habitualmente pero que afecta notablemente en la calidad de vida de los pacientes, sobre todo a aquellos en actividad: el impacto en la productividad de las personas.

Al respecto el Dr. Enrique Soriano, Jefe de la Sección de Reumatología del Hospital italiano de Buenos Aires y Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Reumatología manifiesta que “la AR es una enfermedad discapacitante que afecta la productividad laboral de las personas que la padecen” y asegura que “hay muchas investigaciones que han mostrado que esto es así”. Si bien el profesional aclara que el porcentaje varía según tiempo de evolución, sostiene que “hasta un 40% se ven afectados en cuanto a su productividad laboral”, subraya. La AR afecta no solamente  su productividad laboral, sino también su calidad de vida. “Una mala calidad de vida por la enfermedad impacta en la producción laboral y por otro lado la incapacidad laboral impacta en la calidad de vida” asegura Soriano.

Existen diversos factores que pueden afectar la productividad laboral de los pacientes con AR“Hay factores propios de la enfermedad: por ejemplo en pacientes que tienen la enfermedad más agresiva, y hay también factores vinculados con el tratamiento si es  inadecuado. Otros factores son la demora en el inicio del tratamiento y el grado de adherencia. Los pacientes que no son adherentes, que suspenden sus tratamientos y que los hacen de forma intermitentes, son los que generalmente más problemas laborales tienen” asegura Soriano.

Cuando se habla de impacto en la productividad, es preciso primero destacar que el mismo se evalúa teniendo en cuenta dos componentes; el ausentismo y el presentismo. En el caso del primero se refiere a las ausencias laborales a causa de la enfermedad, mientras que el segundo tiene que ver con la reducción del rendimiento laboral ocasionado por la enfermedad pero estando presente en el trabajo. De acuerdo a un artículo publicado por la Sociedad Argentina de Reumatología[3] acerca de una investigación llevada a cabo por el Servicio de Reumatología del Hospital Dr. E. Tornú, la Organización Médica de Investigación y el Instituto de Rehabilitación Psicofísica durante 2009 y 2010, hasta el 70% de los pacientes con esta patología desarrollarán discapacidad laboral luego de 10 años de evolución de la enfermedad, produciéndose el incremento más significativo durante el primer año luego del diagnóstico.

En cuanto a los costos de la AR, existen costos directos e indirectos que afectan en mayor o menor medida al paciente y su grupo familiar. Los costos directos son aquellos que están vinculados directamente con el tratamiento en sí, como la medicación y traslados, mientras que los indirectos refieren a gastos adicionales que conlleva el tratamiento de la enfermedad como adaptaciones en el hogar e inclusive la baja en la productividad del paciente. Existen diversas investigaciones al respecto, según las mismas el costo indirecto de la AR es entre el 30 y el 50% del costo final del tratamiento. “Los costos directos que tiene que afrontar el paciente y no están contemplados por el PMO son los traslados para las consulta y rehabilitación, que son costos importantes. Con el certificado de discapacidad algunos de estos costos pueden reducirse, como por ejemplo el transporte público aunque en algunos casos no resulta cómodo para el paciente y la medicación” agrega Soriano.

Los especialistas estiman, de acuerdo a estudios previos, que la disminución de la productividad en los pacientes con AR es cercana al 45%. Por su puesto esto depende de algunos factores como el grado de la afección y del tipo de trabajo que se lleva a cabo, y por ende de la demanda física del mismo. Según la investigación titulada “Productividad laboral en artritis reumatoidea: relación con características clínico-radiológicas” anteriormente mencionada, que evaluó el impacto de la enfermedad sobre la productividad de 90 pacientes, se destaca que “el 65% de los pacientes había modificado sus tareas laborales debido a la enfermedad”.

 “Obviamente la pérdida laboral es un impacto enorme en los paciente,  los afecta anímicamente, y es un problema serio” comenta  el Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Reumatología, quien también destaca que existen varios aspectos que ayudan a minimizar este impacto. “el tratamiento precoz, efectivo y agresivo ayuda a evitar esto. Pero, en el caso de los pacientes que realmente no pueden trabajar, que hoy en día con los nuevos paradigmas del tratamiento diagnóstico más temprano, el tratamiento agresivo y efectivo son cada vez menos, se busca que encuentre una actividad que sean capaces de hacer para mantenerse con cierto grado de actividad”. “Es un problema que tiene mucho que ver con la demora en el tratamiento de la enfermedad. Afortunadamente, en los últimos años se ha visto que con tratamientos más adecuados y precoces se puede disminuir en una medida importante el impacto en la productividad del paciente” finaliza el especialista.

 

Acerca de Roche

Roche, cuya sede central se encuentra en Basilea (Suiza), es una compañía internacional líder del sector de la salud centrada en la investigación y con la potencia combinada de la integración farmacéutica-diagnóstica. Mediante su estrategia de medicina personalizada, tiene como objetivo proporcionar medicamentos y herramientas de diagnóstico precisos, que mejoren tangiblemente la salud, la calidad de vida y la esperanza de vida de los pacientes. Roche es la mayor empresa biotecnológica del mundo y tiene medicamentos auténticamente diferenciados en las áreas de oncología, inmunología, enfermedades infecciosas, oftalmología y neurociencias. Roche también es el líder mundial en diagnóstico in vitro y diagnóstico histológico del cáncer, y se sitúa a la vanguardia en el control de la diabetes. La Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS contiene 29 medicamentos desarrollados por Roche, entre ellos antibióticos, antipalúdicos y quimioterápicos. Con más de 88.000 empleados en todo el mundo y más de 9600 millones de dólares invertidos en investigación y desarrollo durante el 2014, Roche lleva más de un siglo contribuyendo de manera importante a mejorar la salud en todo el mundo. Más información en www.roche.com.

 Roche en Argentina

Presente desde 1930, Roche emplea a más de 400 personas en el país. En los últimos años, el lanzamiento de productos innovadores posicionó a Roche como la primera compañía farmacéutica de investigación y desarrollo en Argentina. Roche continua con su compromiso de lograr una mejora tangible en la salud de las personas a través de productos y servicios de vanguardia.

 

[1] “Actualización de las Guías de Práctica Clínica en el Tratamiento de la Artritis Reumatoidea”. Sociedad Argentina de Reumatología 2013. Disponible en: http://www.reumatologia.org.ar/docs/guias_sar_2013.pdf[2] Referenciar estudio de Soriano – Hospital Italiano.[3] Disponible en: http://www.reumatologia.org.ar/docs/rev_argent_reumatol_2012_23.pdf

 

 

 

 

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